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jueves, 5 de enero de 2017

Create Art

"Everything exytaordinary is painful, broken or destroying. Take this: a shooting star is a rock on flames, traveling across the space to its own death; every artist was completely insane, look at Van Gogh, or read Goethe's pain, none of them was sane. A broken glass creates unbeliavable forms and rainbows with the light that shines throught it.
We see beauty in other people's pain and suffering ours seem useless and dark, but notice your eyes after you cry, they may seem puffy and ugly, but stare deep inside, a whole world appears in that shiny mess.
I'm learning to love my pain, I've found oceans in my tearing eyes, I got lost in the mirror amazed by those waves. I take pictures of broken things and find art in it, maybe I got to the point that I'm so messed up that I can create art"
La imagen puede contener: una o varias personas
Get dirty - By Kath. B
             Kath.  B.

domingo, 1 de enero de 2017

Al Encuentro de Mr. Banks

Resultado de imagen de al encuentro de mr banks¡Feliz año nuevo a todos! Espero que todos lo pasaseis muy bien anoche y que despidierais bien el año que se va. Para celebrar el nuevo año os traigo una de mis películas preferidas: Al Encuentro de Mr. Banks. 
El film de 2013 tiene por protagonistas a dos grandes del cine: Tom Hanks y Emma Thompson. Esta pareja interpreta a Walt Disney y P.L. Travers, quienes protagonizaron una historia que duraría 20 años en la vida real. Esta es la que se relata en las dos horas y seis minutos que dura el metraje en la que Disney intenta por todos los medios posibles contentar a Travers, la autora que creó a la más famosa niñera de la ficción: Mary Poppins, ya que si hay algo que no contenta a la escritora, esta se negará a dar los derechos y todo el trabajo de la factoría habrá sido en vano. Esta tensa relación entre ambos genios mostrará el complejo proceso de creación de una de los clásicos Disney y la cantidad de objeciones que puso la creadora. Gracias a esta película descubrimos que esta, en un principio estaba totalmente en contra de que fuese un musical, pero el excelente trabajo del equipo musical compuesto por Richard y Robert Sherman (Jason Schwarth y B.J Novak) consiguió convencerla. Sobre lo que no se le pudo convencer fue sobre la inclusión de animación, de hecho, cuando se enteró de la famosa secuencia de los pingüinos de dibujos animados se enfadó tanto que se negó a dar los derechos, abandonó los estudios Disney en California y se volvió a su casa en Londres.
Siguiendo con mi costumbre de no destripar la historia, para no quitaros la ilusión de ver la película, solo comentaré los detalles que más me hayan gustado o llamado la atención:
En primer lugar, la coexistencia de dos tramas paralelas, que como dijo alguien a quien le tengo mucho cariño, que se juntan al final en un punto, mantiene al espectador buscando conexiones hasta el final.
Resultado de imagen de tom hanks disneyEn segundo lugar, la interpretación de Hanks como Disney es magistral, no solo por el parecido físico que es más que razonable, sino por la precisión a la hora de crear el personaje. Una de las cosas más características del magnate de los dibujos es que siempre tosía cuando iba por el pasillo de los estudios, para avisar a todos los trabajadores de su presencia; igualmente en la película, antes de que Hanks entre en una habitación donde se está trabajando se escucha una tos fingida que viene de fuera de la misma. 
Emma Thompson, por su parte, crea una coraza al rededor de Pamela que la hace fría e impenetrable, desagradable y borde durante todo el tiempo, sin motivo aparente. El espectador vivirá las pequeñas victorias del equipo creativo de la película ante el muro de la escritora como propias.
Por último, hay una escena que me gusta demasiado como para no comentarla: En un intento desesperado por contagiar a Travers de la magia Disney, Walt la lleva, sin que ella lo sepa, a Disneyland a pasar el día. De este modo se produce una secuencia de las más bonitas que he visto: el mismísimo Walt Diney paseando por el mundo que él creó, entre gente atónita y encantada de verle.
Imagen relacionada
Disney y Travers (Hanks y Thompson) paseando por Disneyland
Como habréis notado, no he hablado sobre la segunda historia de la que trata la película, así tenéis una trama sin despiezar.
Espero que si la veis os guste tanto como a mí (os dejo el trailer abajo) y que empecéis el año con toda la magia y el buen rollo del mundo, nos vemos pronto cinéfilos.

sábado, 8 de octubre de 2016

Flowers and stones

The world was grey, grey eyes, are skins, grey souls.
The world was just like a stone, if you fell, you broke. But then there was her, everything in her was grey, except from her eyes, as blue as the sky, as fierce as the sea. When she fell she still broke, but in each cleft a little flower grew.
Ironically, the more broken she was, the prettier was the world. She loved so much the beauty she created she wouldn't mind breaking, even if it meant breath taking pain.
Eventually someone fell for her, her flowers, all her colors. Her love was so true, so pure, that trying to create a whole garden for him to admire she ended up vanishing, leaving white petals, pale leaves and traslucid teardrops behind. As there warmth inside the rock cooled, the colors faded away, leaving the world all grey again.

                                                                                                            -Kath. B



History inspired by Natalia Garces' drawing.
Natalia signing her drawing, nameless. 

martes, 9 de agosto de 2016

Un invierno en la playa.

Hola queridos cinéfilos, aquí me hallo de nuevo para recomendaros otra película para ver una noche al fresquito. La recomendación de hoy tiene por título Un invierno en la playa y trata sobre una familia compuesta por un padre y sus dos hijos, pero realmente no está enfocada en la vida en común de estos, sino que se centra en sus vidas personales, creando tramas en paralelo.
El padre, Will, es un escritor medianamente famoso que ha publicado ya varios libros, pero la separación de su mujer le obsesiona hasta el punto de espiarla junto a su nueva pareja.
La hija mayor, Samantha, (Lily Collins) sigue el ejemplo de su padre y va a publicar su primera novela. Es una chica directa, clara, pragmática y realista, rechaza el romanticismo pues no cree en el amor.
Rusty, el hermano menor, Nat Wolff, es un chico sensible, bastante introvertido y un romántico empedernido. Al igual que su padre y su hermana escribe, inspirado por su novelista preferido, Stephen King.
En definitiva, dejando a un lado el aspecto artístico, es un prototipo de familia desestructurada tras la separación de los padres, pero aunque hace dos años de esta, aún no se ha superado del todo. Sam se niega a hablar con su madre ya que la culpa del dolor de su padre, que la sigue esperando, llegando a colocar un cubierto en la mesa para ella en cada fecha señalada. Por su parte, Rusty, no termina de aceptar a la nueva pareja de su madre aunque hace todo lo posible por normalizar la situación.
Así pues, la historia comienza con Rusty en el instituto, observando a una chica de la que se ha enamorada y, por supuesto, está fuera de su alcance. Sobre las imágenes aparece escrito a mano: “Recuerdo que me dolía, contemplarla me dolía”.  Este hecho me llama poderosamente la atención, pues cuando hacen su primera aparición en pantalla su padre y su hermana también observamos una pequeña frase escrita, pero la tipografía es distinta, aparecen escritas a ordenador, de una manera más distante e impersonal.
De este modo, la historia de Rusty se centra en la chica, una buena chica a primera vista, que sale con un chico popular. El joven se decide a conquistarla impulsado por su padre a vivir experiencias que enriquezcan su vida, en algún sentido, pues como él mismo dice: “Un escritor es la suma de sus experiencias”.
NOMBRE, se ve embarcado en el proceso de pasar página, pero se muestra reticente a ello, ya que confía en el regreso de su ex mujer. Tanto ella, como sus hijos e incluso la mujer con la que tiene una aventura le recomiendan que rehaga su vida, pero no está seguro de querer hacerlo.
La línea de Sam comienza en fiestas donde conoce a chicos y se acuesta con ellos sin ninguna atadura ni sentimientos, hasta que un compañero de clase al que ella ni siquiera recuerda le invita a salir. Desde el principio la respuesta es “no”, pero Louis no está dispuesto a rendirse ante sus constantes negativas y su comportamiento arisco hacia él.
El film es, cuanto poco, interesante y entretenido, además muestra lo mucho que puede cambiar la vida de una persona en solo un año, e incluso la persona puede llegar a cambiar, en algunos aspectos.
También comentar un hecho que me sorprendió bastante, tratándose de una familia de artistas, se toma la sensibilidad como algo negativo, que te anega y te impide vivir plenamente. Siempre se ha considerado a los poetas y escritores en general gente cuya sensibilidad por encima de la media les permitía ver más allá e incluso acercarse a expresar lo inefable, pero también es cierto que la vida actual es bastante más activa y se tienen más en cuenta los hechos que los sentimientos.

En definitiva, os invito a pasar un año con los Borgens, a que celebréis sus victorias y compartáis sus dramas. Os encantarán.

domingo, 26 de junio de 2016

Tic tac.

Tic tac, tic tac, tic tac, la noche lo amplifica todo, lo que durante el día parece no existir, al anochecer lo ocupa todo. El reloj no me deja pensar, que tampoco quiero hacerlo, la noche confunde, distorsiona, magnifica... Durante la noche relucen los miedos, inseguridades, como las estrellas que necesitan de la oscuridad para brillar.
Tic tac, tic tac, ves las horas pasar con la mirada perdida en lo infinito del techo. Recuerdos olvidados y frases mal dichas forman torbellinos que arrasan con la calma, que aceleran el pulso, que entrecortan el aliento.
Tic tac, tic tac, la sal moja la almohada, los puños agarran con frustración las sabanas y los gritos arden en el fondo de la garganta queriendo salir a toda costa.
Tic tac, tic tac, morfeo te abandona y no ves el momento  en el que este mundo desaparezca para encontrar otro nuevo, en el que liberarse de todo lo que nos quita el sueño en este.



                                                                                                                        Kath. B.

viernes, 24 de junio de 2016

Caricias.

Caricias, ¿qué son? Técnicamente son el roce cariñoso de una mano, técnicamente. Pero, ¿cuántos tipos de caricias hay? Las nerviosas, las primeras, aquellas en las que ambas pieles se sacuden ante el contacto; las de "mírame" que terminan en el mentón elevándolo para invitar a la otra persona a alzar la vista; la que alarga la despedida, presionando con suavidad la mano contra la cara, resistiéndose a separarse; la involuntaria que se escapa de los dedos por una gravedad alternativa a la de Newton; la juguetona que busca las cosquillas; la artística que pinta los contornos del cuerpo...
Hay tantas maneras de acariciar a alguien, pero lo más curioso es que quien quiera que lea esto, donde y cuando sea, estará pensando en un tipo de caricia y en unas manos específicas.

                                                                                                      Kath. B.


Redoble.

Para qué describir lo que hay al rededor cuando es lo que menos importa. El leve roce de una nariz contra otra, la mirada que viaja de los ojos a la boca, las manos temblorosas que buscan otra piel. Los segundos se estiran hasta volverse insoportables. Las bocas entreabiertas se gritan a suspiros y los ojos se cierran para centrarse en un único sentido. Pero ese beso no llega, los ojos se abren, las narices se separan y las bocas se cierran. Reaparece el mundo, el silencio ensordece, roto únicamente por el sonido de algo que se rompe por dentro.

                                               Kath.B

Aquarelle.

Montmartre, Paris, febrero. Nubes plomizas amenazan con ahogar a la ciudad y sus habitantes. Unos pocos valientes sacan sus taburetes lienzos y utensilios a la espera de turistas a quienes retratar y, seamos honestos, desplumar.
Jean se sienta en su esquina de siempre, junto a una floristería que cerró ya hace meses, coloca la, ya vieja y desgastada, pero cómoda silla y frente a esta su caballete. Sitúa entre ambos un taburete no demasiado alto, donde se dispone a colocar su más preciado tesoro: sus acuarelas. El joven es plenamente consciente de que su técnica le priva de clientes y ganancias, pues quienes piden ser pintados prefieren tener los resultados cuanto antes, ganando así popularidad el lápiz o el carboncillo. Pero a él no le importa, la infinidad de tonalidades y texturas que puede crear con el pigmento y el agua siempre tendrá prevalencia ante los posibles beneficios.
Tras acomodarse se refugia en su grueso abrigo y se frota las manos con fuerza para intentar alejar el frío que las entumece. Se encaja el basto gorro de lana hasta que le cubre las orejas y casi los ojos y simplemente espera.
Las horas pasan sin novedad, algunas personas se acercan a preguntar los precios y cuanto tardaría en tener lista la obra e, igual que vienen, se van descontentos con alguno de los dos aspectos. Entonces, una joven envuelta en un jersey gris que le llega casi a las rodillas, en unos pantalones negros ajustados que parecen estar intentando retener todo el calor posible, y en una bufanda roja tejida a mano que le cubre hasta la nariz, adornada con un centenar de pecas; comienza a deambular entre los artistas y decide sentarse frente a una chica de pelo azul que tiene las mangas manchadas de tinta china.
Jean la sigue con la vista por el simple hecho de distraerse, ella se acomoda en el inestable asiento y se echa el pelo para atrás. Mientras la retrata con trazos rápidos y ágiles, la dibujante intenta brindarle algo de conversación, pero la modelo no parece entender el idioma y se limita a asentir distraídamente, desviando la vista. Justo cuando el joven va a volver la cabeza hacia otra parte, en busca de alguien nuevo a quien observar, sus miradas coinciden y algo dentro de él cambia. Observa con asombro los ojos verdes de la forastera, como si fuese la primera vez que viese el color en su vida. Siente la necesidad de aprenderlos y memorizarlos, cada mancha azulada, cada destello meloso, todo. En su cabeza ya la ha pintado mil veces, de mil maneras distintas, a cada cual más bella, y ella, por su parte, posa con la más tierna de las miradas. Tras unos breves segundos, que es lo que tarda ella en volver a mirar a su retratista, se desvanece ese universo creado de la nada. Unos minutos después ella se levanta,  paga lo debido, recoge cuidadosamente el lienzo y se marcha sin mirar atrás.

Desde entonces no hay día en el que él no busque entre la gente esa mirada esmeralda manchada de sal, que no la sueñe, que no la piense. En segundos encontró y perdió a su musa y temía no volverla a encontrar jamás. Cuentan los parisinos que Jean ya no acepta clientes, que se sienta en su sitio de siempre a buscar en su paleta el color que iguale a aquellos ojos verdes.

                                                   

                                                                   
                                                                                                                     Kath.B