Mostrando entradas con la etiqueta cariño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cariño. Mostrar todas las entradas

sábado, 8 de octubre de 2016

Flowers and stones

The world was grey, grey eyes, are skins, grey souls.
The world was just like a stone, if you fell, you broke. But then there was her, everything in her was grey, except from her eyes, as blue as the sky, as fierce as the sea. When she fell she still broke, but in each cleft a little flower grew.
Ironically, the more broken she was, the prettier was the world. She loved so much the beauty she created she wouldn't mind breaking, even if it meant breath taking pain.
Eventually someone fell for her, her flowers, all her colors. Her love was so true, so pure, that trying to create a whole garden for him to admire she ended up vanishing, leaving white petals, pale leaves and traslucid teardrops behind. As there warmth inside the rock cooled, the colors faded away, leaving the world all grey again.

                                                                                                            -Kath. B



History inspired by Natalia Garces' drawing.
Natalia signing her drawing, nameless. 

miércoles, 27 de julio de 2016

Yo antes de ti.

Buenas noches queridos cinéfilos, después de una temporadita sin cine hoy os traigo una película de las que sales con los ojos hinchaditos y rojos de la sala. Yo antes de ti se estrenó el pasado 1 de julio en España y está protagonizada por Emilia Clarke, conocida por su papel en la serie Juego de Tronos como Daenerys Targaryen; y Sam Clafflin, protagonista de otras películas románticas como Love, Rosie (que aprovecho y os la recomiendo) y participante de las saga Los Juegos del Hambre en la piel de Finnick Odair.
El film está basado en un best seller que comparte el nombre con la película, he de confesar que no he leído el libro, por lo que no puedo saber cuan fiel le es la adaptación, pero teniendo en cuenta que la guionista es la autora, supongo que le será bastante leal.
 La película trata sobre "Lou", una joven risueña de veintiséis años que nunca ha salido de su pueblo. La historia comienza cuando es despedida de la cafetería en la que trabaja y se ve obligada a buscar un nuevo empleo, pues vive con sus padres y su hermana mayor, que es madre soltera; y necesitan el dinero, ya que su padre está en paro. Tras un par de intentos fallidos en otros empleos acude a una entrevista para cuidar de el hijo de la familia más poderosa del pueblo, los Traynor, que se quedó tetrapléjico en un accidente. Así pues la joven y Will se ven obligados a convivir, siendo totalmente distintos e incluso se podría decir que incompatibles. Ella es habladora, despreocupada, extravagante, con un peculiar gusto para la moda, pero sin grandes ambiciones o sueños, mientras que él es callado, arisco y la mayoría del tiempo borde y sarcástico, pues antes del accidente era un apasionado de la aventura y el deporte, y ahora se ve encadenado a una silla.
La trama puede parecer previsible y, en algunos aspectos, lo es, pero incluye diversos giros inesperados que mantienen al espectador en vilo hasta el final. Aunque está clasificada como drama, el humor juega un papel esencial ya que la mayoría del tiempo lo pasas riendo por situaciones incómodas y cómicas o comentarios perspicaces, lo que hace mucho más llevadera la tensión que genera desde el inicio la discapacidad del joven.
Aunque la película incite al llanto y, de hecho, la sala entera acaba sorbiéndose los mocos en un punto u otro de la película, se sale con una sonrisa en la cara y una sensación reconfortante e inspiradora, pero no diré por qué.
Dejando a un lado la magnífica interpretación de ambos protagonistas, de la familia de ella y de su novio, Patrick, quién también genera conflicto, para los fans de Juego de Tronos os dejo unos datos curioso que seguro os sacan una sonrisa: El más relevante y obvio es que el padre de Will es interpretado por Charles Dance, el mismísimo Tywin Lannister, a quien nos extraña ver tan cordial junto a la madre de dragones. Además, el doblaje de Patrick es el mismo que el de Sam, por lo que si cerramos los ojos y los escuchamos hablar nos transportaremos a los siete reinos.
Por otra parte, si la historia de por sí no fuese suficientemente lacrimógena, la banda sonora corre a cargo de nuestro querido Ed Sheeran que le da su toque romántico y melancólico al film.
En conclusión, la película supone una brecha en el género romántico, donde abunda la creencia de que el amor lo soluciona todo y que si dos personas se quieren todo lo demás terminará por salir bien, pues aunque hay muchísimo amor, ternura y cariño, no olvida lo dura que puede ser la vida.

Aquí os dejo el trailer para que le echéis un vistazo y, si decidís ir a verla, no olvidéis los pañuelos, hacedme caso.
https://www.youtube.com/watch?v=28EKEXmkcJE

martes, 5 de julio de 2016

Alicia.

Siempre me sentí como Alicia, pequeña, perdida en un mundo que no comprendo, huyendo de diversas reinas rojas.
Llevo años persiguiendo al conejito blanco, intentando volver a casa, encontrar la normalidad, encajar entre los cuerdos.
De repente, cuando todo se cae a trozos, te vuelves a precipitar agujero abajo, el mundo da vueltas a tu al rededor perdiendo el sentido;  te invitan a tomar un té. En un comienzo declinas la oferta con educación, pues los dos individuos son demasiado extravagantes. ¿Qué pensarían los normales si te vieses sentada a la mesa con tales seres tan extraños? En el momento en el que estas dispuesta a volver a tu búsqueda de la "realidad" algo llama tu atención, algo que no estás acostumbrada a ver en el mundo real: mientras cantan, bailan y dicen los más extraños disparates los ves sonreír, pero no como has visto antes, las sonrisas no son forzadas, no son una bonita máscara o pintura que has de llevar en determinados momentos, las suyas son amplias, hacen que sus ojos se achinen y terminan por convertirse en muecas. Cuando se dan cuenta de que los observas se detienen momentáneamente pero vuelven a sus quehaceres poco después. "Qué extraño" piensas, no se han detenido al verme mirar, es como si no les importase la opinión de los demás. Tentada por la curiosidad te decides a aceptar la proposición, queriendo averiguar qué causa esa felicidad tan aparentemente sencilla. Lo que no esperas es oir tristes historias de los que reían a carcajadas, tu cuentas la tuya y cuando esperas que todo se suma en la tristeza inventan mil peripecias para hacerte reir. Nada de aquello tiene ningún sentido, "estáis locos" comentas en voz baja mientras ellos desvarían. "Efectivamente"- responde el sombrerero con una sonrisa- "pero, ¿conoces a algún cuerdo feliz?". Esa reflexión es la definitiva, miras por última vez al conejo que se escapa reloj en mano, siempre agobiado por el tiempo, llegar tarde y el qué dirán, te quitas los zapatos y andas descalza hasta el sombrerero y su destartalado amigo conejo. "¿Hay té para una más?"- preguntas nerviosa. "Siempre"- responde el conejo gris.
Igual que Alicia, me he decidido a quedarme con los locos, con los que ríen aunque tengan más motivos para llorar. Con los que la opinión del mundo no importa, los que, paradójicamente, con sus sinsentidos, le dan uno diferente y verdadero a mi vida.


                                                                                  A mis queridos sombrerero y conejo: Meh.
                     

                                                                                                            Kath. B.

viernes, 24 de junio de 2016

Caricias.

Caricias, ¿qué son? Técnicamente son el roce cariñoso de una mano, técnicamente. Pero, ¿cuántos tipos de caricias hay? Las nerviosas, las primeras, aquellas en las que ambas pieles se sacuden ante el contacto; las de "mírame" que terminan en el mentón elevándolo para invitar a la otra persona a alzar la vista; la que alarga la despedida, presionando con suavidad la mano contra la cara, resistiéndose a separarse; la involuntaria que se escapa de los dedos por una gravedad alternativa a la de Newton; la juguetona que busca las cosquillas; la artística que pinta los contornos del cuerpo...
Hay tantas maneras de acariciar a alguien, pero lo más curioso es que quien quiera que lea esto, donde y cuando sea, estará pensando en un tipo de caricia y en unas manos específicas.

                                                                                                      Kath. B.


miércoles, 25 de mayo de 2016

El pobrecito embustero.

¡Hola a todos! Ya estoy de vuelta. Lo primero, disculparme por la ausencia de publicaciones en estos últimos meses, pero han supuesto la recta final a un curso determinante en mi vida.
Por otra parte con esta entrada estreno el apartado "Teatro" del blog, que ya iba siendo hora, así que vamos a ello.
He de puntualizar que la reseña es más emocional que crítica, pues esta no es una obra cualquiera. El caso es que yo atendí al estreno allá por noviembre, pero recientemente ha vuelto a representarse y me han pedido que la comente. Como prólogo y aclaratorio de todo lo posterior, ni yo ni ninguno de mis conocidos atendió al teatro por amor al arte, sino por curiosidad y esperando ver a alguien muy concreto.
La obra, de la que os dejo un link abajo para que podáis disfrutarla, es una comedia costumbrista ambientada en un pequeño pueblo español. A este llega un joven de las américas, a quien todos quieren agradar, este es el sobrino de Magdalena y Rosalía, hermanas de Victoria, a quien la mayor profesa una gran envidia, pues siempre fue la preferida. Esta se casó con un buen hombre y se mudó a Estados Unidos, mientras que Rosalía se casó con un profesor de Historia de instituto, a quien describe como un chiflado, raro y maniático de quien se ríe todo el pueblo: Lorenzo. Este, está tan falto de cariño y desesperado que finge tener una enfermedad mortal para que la gente se apene y apiade de él. Como consecuencia, el pueblo entero se vuelca con él, le dedican innumerables festejos y todo el mundo lamenta su pérdida como si fuese a morir el hombre más ilustre del país. En contraposición encontramos a dos personajes que, realmente lamentan la inexorable muerte del profesor: Pedrín, el sobrino de este que visita por primera vez España, y una de las alumnas de Lorenzo que está enamorada de él en secreto.
La obra en su conjunto es una sucesión de momentos desternillantes que mantienen al público entretenido y embelesado, pero también esconde temática bastante seria tras situaciones absurdas, como es la envida en la familia, la falsedad y el vender que se tiene una vida perfecta, aunque sea obvio que no es así, pues es imposible. Pero, personalmente, lo que me llama la atención es el grado de desesperación que ha de tener alguien como Lorenzo para inventar y crear una realidad tan descabellada y trágica que invite a la compasión y a la ternura. El público empatiza con el protagonista desde el primer momento y no llega a culparle de su mentira puesto que es tan entristecedora la respuesta que recibe alguien que es, visiblemente, bueno, que casi llega a justificar el engaño. Tras ver la obra me llevé dos sensaciones muy distintas: La primera la de haber reído como no lo había hecho en mucho tiempo: a caracajada limpia y con las lágrimas saltadas; la segunda es la de darse cuenta de lo poco que cuesta dar cariño y lo mucho que puede afectar este a una persona.
Aunque el trabajo de todo el elenco es enorme y queda patente sobre el escenario, hay una persona que marca la diferencia y lo hace tan especial: Juan Prieto. Este señor encarna a Lorenzo y os pido que comencéis a ver el video de youtube que os dejo abajo para verlo en acción porque por mucho que describiese su trabajo, no le haría justicia. El cariño la simpatía y la inocencia que imprime en el personaje hacen de este alguien entrañable y a quien los espectadores no pueden hacer más que adorar y reirse con él hasta la saciedad. Me estoy centrando en este hombre, no solo por la calidad de su intepretación, sino porque, al igual que Lorenzo, él es profesor de Historia en un instituto y a su última representación acudieron bastantes de sus alumnos, a quienes dedicó, saltándose el guión, guiños que dibujaron una sonrisa en sus caras. Aunque dejase claro que no puede con los alumnos de Bachiller, que esa nos dolió; la impresión del alumnado en general fue la de ver a la persona más allá del profesor que te recibe los lunes a las ocho de la mañana. Romper esa barrera entre lo formal y escolar para pasar a algo mucho más personal, como es el teatro, es una de las hazañas de este profesor, al que voy a aprovechar para dar las gracias en nombre de todos por la compresión, por la preocupación por nosotros por habernos mirado de frente desde el minuto uno y por habernos brindado ese cariño que, al igual que a Lorenzo, tanta falta nos hacía. De este modo nos despedimos, querríamos decir tanto, pero prefiero resumirlo en una simple frase: Muchas gracias profe.
Aquí os dejo tanto el enlace para quien quiera disfrutar de la obra, como algunas fotos de esta última representación.
https://www.youtube.com/watch?v=EI_oplrc9Zc